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Review This Story || Author: Sandra Raquel

Atragantadas con su orgullo -Spanish

Part 4

Atragantadas con su orgullo ( IV )

Me sentía extremadamente tensa y mi respiración era muy forzada, quizás mas por el miedo a lo que me iban a hacer, que por la propia respiración en sí. Al mirar en torno a mí, vi que muchos hombres estaban alrededor mío, contemplándome tal cual estaba sujetada a la mesa.

Mi ánimo cayó un poco mas, pero a ellos parecía agradarles la escena que contemplaban y algunos se masturbaban sin recato delante de mí. No conseguí ver a Glizia cerca de mí, era muy probable que la mantuvieran detrás mío para que contemplase en primera línea lo que le iba a suceder a ella, minutos después.

Sentí que unas manos limpiaban con alcohol mis nalgas y caderas, frotando con unos algodones. Notaba el frío violento del alcohol al evaporarse de mi cuerpo. Me hubiera gustado poder gritar, pero estaba impedida por la mordaza de caucho, que sujetaba mi lengua y me impedía articular palabra alguna.

Casi estaba deseando que me pusieran ya la marca y así poder descansar de esa tensión sicológica a la que me tenían sometida desde hacía ya mas de 5 minutos.

Oía murmullos, pero era incapaz de saber que es lo que se decía. Desconocía si se debía a mi estado anímico o si se debía a la fuerte presión que las cuerdas tensas provocaban sobre mi cuerpo. De repente, sentí que un gran silencio me rodeaba. Intenté girar mi cabeza para ver que sucedía, pero no pude mas que ladearla ligeramente y mis hombros cegaban mi visión hacia mis flancos.

Intenté gritar, removerme y hasta huir, cuando sentí la punzada del dolor brutal. Algo desconocido atacaba mis caderas y parte de las nalgas, algo que me hacía sentir el infierno emergiendo de mis entrañas, algo que me hacía revelarme contra la aberración, algo que me consumía dentro de mi misma.

Una sensación de frío, calor....y dolor total, ascendía por mi cuerpo de mis flancos traseros. Algo que no sabía como asimilar. El dolor era brutal, pero había dado paso a un picor agudo que convulsionaba cada unos de los músculos de mi cuerpo.

Durante varios minutos, solo pude mover mi cabeza arriba y abajo, que dejaron constancia del sufrimiento que gobernaba en mi cuerpo. Fueron pocos minutos, pero el dolor fue tan irresistible, que hubiese deseado morir en aquel instante.

Pensé en Glizia, cuando mi mente se serenó un poco y supe lo que estaba pasando en mi cuerpo. Y pensé en ella, porque la harían lo mismo y se sentiría morir mil veces en un solo minuto.

Los ruidos de mi entorno disminuyeron y mis oídos pudieron captar lo que se decía ante mis convulsiones, minimizadas por mis fuertes ataduras.

Pude escuchar claramente que se refería a mis nalgas y a la marca que había quedado en mis caderas. La voz del hombre que había descubierto esa combinación horrible, me llegaba clara y decía que en menos de un minuto estaría dispuesta a ser usada, aunque mis dolores y punzadas aún durarían algo mas de 10 minutos.

Antes de que fuera capaz de asimilar bien el contenido de esas palabras, sentí un ruido sordo a mi izquierda. Era Glizia, caía a mi lado y varios hombres la tensaban los brazos, mientras su cara denotaba el terror que sentía al ser tratada como yo misma, minutos antes.

Terminaron de tensarla, sin que escuchara gemidos de ella, pero podría ser también por la mordaza similar a la mía que la habían colocado en la boca. Mi brazo izquierdo me impedía verla, pero supe que estaba tensa y tan aterrorizada como yo. Y a los pocos segundos.....conseguí escuchar algo de su modo de respirar, corto y ansioso. Luego......nada.....y a continuación un gemido quebrado, que me convulsionó emocionalmente. Supe que le había sido impuesta la marca.

Tuvieron la cortesía de dejar pasar todo el tiempo recomendado, con el fin de que nuestras sensaciones se aliviaran totalmente.

Cuando ya estábamos tranquilas, aunque muy asustadas.....escuchamos voces a nuestras espaldas y supimos que la fiesta comenzaría en poco tiempo.

Fuimos desatadas, casi al mismo tiempo y según nos hacían incorporarnos, la voz de uno de ellos, aún a nuestra espalda, dijo :

Fuimos llevadas al río en donde nos bañaron completamente. Todos nos toquetearon a sus aontonjos mientras el agua corría por nuestros cuerpos desnudos.

Y pocos minutos después, volvíamos al lugar en donde seríamos violadas. No me producía vergüenza alguna estar desnuda ante ellos, aunque al ver a Glizia, me sentía algo mas afectada.

Sabía que mi hermana lo estaba pasando muy mal. Al principio todo era maravilloso e incluso adorable. Pero a medida que pasaban las horas...........el cansancio iba apoderándose del cuerpo de las dos. Y lo peor, la violación empezaba, al parecer, a partir de este momento.

Aunque yo me sentía con ganas de intentarlo y sentir la violacion brutal y total, veía a Glizia que no estaba nada fina. Pero que podía hacer ya?. Pero por otro lado Glizia era una maravilla de mujer. Estaba muy bien compuesta y armonizada. Y veía que ellos en esos detalles se fijaban mucho.

Llegamos hasta los stocks que habían seleccionado para nosotras dos. A mí, me apetecía probar esos aparatejos y ser violada............realmente estaba ansiosa por ser violada estando indefensa.

Glizia, estaba claro que lo llevaba muy mal, pero no había retroceso para ella o para mí.

Llegamos a cruzar nuestras miradas. La suya daba auténtica pena, la mía no era mucho mejor. Primero fue Glizia colocada sobre el estocker o cepo..........quedando inmovilizada, cuando cerraron el cepo sobre su cuello y muñecas y la separaron las piernas, para atarla los pies a unas estacas en el suelo. La postura en la que veía y que sería la misma que la mía, dejaba a una chica preparada para la violación y además inmovilizada e indefensa completamente.

Y a continuación yo. Me dejé manipular a su antojo. Y aunque me apetecía ser violada por muchos de ellos, la postura en la me dejaban me hacía sentirme peor que una perra.

Mi cabeza quedaba a la altura de las nalgas de Glizia. Y las mías quedaban a la altura de las suyas. Antes de que pudiera ser capaz de asimilar que iban a hacernos una enorme y larga fila de machos, con sus pollas ya desnudas, se presentaban ante mí.

La misión de cada una consistía en avivar las pollas que nos plantaran en la boca y después limpiarlas de restos. Sin contar con que nuestra vagina o ano serían sometidos a su antojo.

Cuando el primer hombre avanzaba hacia mi boca, sentí entre mis nalgas y vagina, roces de unos dedos y algún que otro pellizco. Y cuando iba a rechistar por semejante trato, una polla se apropiaba del interior de mi boca, con lo que quedé enmudecida.

Podía observar de reojo, mientras la polla se hacía fuerte dentro de mi boca, como quien me penetraba, cosquilleaba a Glizia, del mismo modo que a mi me lo hacía alguien detrás de mí. Al no escucharla gritar o gemir, supuse que ella estaba como yo.

En cuanto la polla cobró su punto de tensión apropiado, se retiró de mi boca para situarse detrás de Glizia y clavársela en su vagina, en una entrada por tiempos. Pero no pude contemplarlo tranquila, ya que una nueva polla se apropiaba de mi boca.

Esta segunda entraba y salía con mayor energía, haciéndome hasta cerrar los ojos alguna que otra vez. Y casi de repente, sentí algo entre mis nalgas y sin mediar tiempo alguno, una polla se había clavado de un solo golpe en mi ano, a la vez que la que tenía en la boca se clavaba en el fondo de mi garganta, lo que me impidió hacer gesto alguno, aunque si cerré los ojos y solté dos largos borbotones de lágrimas.

Enseguida la polla en mi recto, comenzó a correr frenética dentro de mí y al poco el dolor daba paso a un ligero placer. El que tenía en la boca se retiró de mí para intercambiarse con el que acababa de correrse dentro de la vagina de Glizia.

Tuve el tiempo suficiente de jadear y respirar para aliviarme, cuando la polla llena de restos de la corrida, se colocó en mi boca y comencé a lamerla y succionarla suavemente, tragando los restos de esperma que quedaban.

Cuando la polla quedó limpia, se retiró de mí al mismo tiempo que el que tenía en mi ano, se corría en mi interior, sintiendo su lechada caliente como recorría mi recto. No tenía tiempo de distraerme, ya que un segundo después entraba alguien en mi boca, para que acondicionara su polla para Glizia.

Pero podía sentir como un pequeño flujo de esperma y flujos míos estaban cayendo sobre un recipiente de cristal, que teníamos ambas, entre nuestros muslos.

El que tenía alojado en mi ano, se retiró sintiendo un frescor agradable que solo duró un instante, ya que otra polla se clavaba en mi culo de nuevo. Parecía que era mas grande, aunque podía ser la sensación mía.

Tanto nuestras bocas como nuestro ano o vagina, eran asediadas continuamente, ya que los relevos se hacía con una gran precisión. Mas o menos 2 minutos de limpieza de una polla chorreantes y otros 5 o 6 minutos para poner una polla nueva en orden de ataque, sumaba el tiempo que tardaba en correrse quien nos violaba por detrás.

Para distraerme del terrible cansancio de esa violación tan constante y continua, miraba unas veces las nalgas de Glizia y otras los grumos que caían a borbotones sobre el recipiente de cristal. También me gustaba contemplar como era violada en su vagina o ano Glizia. Casi ver como entraba y salía, me parecía que eran las sensaciones que sentía yo en mi propia carne.

Comenzaba a sentir el cansancio, cada vez con mayor intensidad. Había perdido ya la cuenta del número de individuos que habían pasado por mi boca y desconocía también los que me habían penetrado de algún modo, pero desde luego, eran ya muchos. Nuestros cuerpos envueltos en una capa de sudor permanente, junto a nuestros temblores en los muslos, me hacían pensar que llevábamos ya demasiados. Además el sol nos agredía la espalda constantemente y al menos yo, sentía picores en todo el cuerpo.

Cuando a quien calentaba con mi boca se intercambió con quien se acababa de correr el ano de Glizia, pude apreciar que ya no quedaban mas hombres delante de mi cabeza....se trataba del final.

Recibí al que acababa de derramarse dentro de Glizia y lo chupeteé lentamente sabiendo que tendría mas tiempo. Pero fue ese individuo quien se retiró de mí al sentirse limpio ya.

Y así permanecí varios minutos, contemplando como el otro individuo violaba a Glizia en la vagina, con enormes embestidas, similares a las que recibía yo en la mía y que clavaban mis hombros sobre la madera del cepo. Me dí cuenta que los temblores en las piernas de mi hermana, eran demasiado críticos y violentos ya, por lo que deduje que debía de estar a punto de desvanecerse.

Cuando se corrió sobre ella, la sentí gritar. Eso indicaba que ella tampoco tenía a nadie mas esperando...solo a quien me violaba a mí. El que estaba sobre su vagina, se corrió y en pocos chorretones se plantó ante mi boca, que limpié suavemente mientras podía apreciar, como se doblaban las piernas de mi hermana.

Y aunque el que estaba en mi vagina seguía entrando y saliendo como una maquina de romper, observé que los tobillos de Glizia eran desatados y poco después, desaparecía de mi vista sin que supiera a donde se la llevaban.

Terminé de limpiar al que tenía en la boca, al tiempo que el otro se corría dentro de mi vagina. En cuanto descargó una barbaridad de esperma dentro de mi cuerpo en enormes convulsiones, el que tenía en mi boca se retiraba ya. Y como supuse, el que acababa de correrse en mí se plantaba en mi boca. Lo limpie con cierta morbosidad, ya que era captar el sabor de mi vagina llena de mil mezclas con mis propios flujos.

Tres minutos después, quedaba limpio y se retiraba. Pensé que me desatarían de inmediato, pero solo pude escuchar la voz de José, decir :

Intenté mirar por todos lados, pero todos estaban a mi espalda y cuando me sentí impotente de soportar aquello un minuto mas. Grité y grité, pero me ignoraron casi completamente. Alguno, se dignó a darme algún atote en mis muslos y en las nalgas, con lo que mis temblores se agudizaron muchísimo mas.

Me sentía impotente y muy desesperada. Sin Glizia el juego terminaba y yo no deseaba seguir allí ni un segundo mas, por lo que grité e imploré :

Nadie contestó o se acercó hasta mí. Y comencé a llorar desconsoladamente. No se cuanto tiempo habría pasado, permaneciendo en la misma postura y a pleno sol, cuando escuché pasos que se acercaban hasta el lugar que ocupaba.

Pude ver como varios hombres se ponían delante de mí, aunque suponía que muchos me rodeaban. No me tocaban, pero los sentía alrededor. Uno de los que tenía delante, subiendo mi cara de mi barbilla con su mano, me dijo :

Sentí que hurgaban en mis pies y al poco me sentí liberada de los mismos, pudiendo toblar un poco mis piernas que me dolían y temblaban aún. En cuanto retiraron la tabla del cepo que cubría mi cuello y manos, mi cuerpo cayó sobre la ardiente arena incapaz de sostenerse por si mismo.

Ni siquiera miré al que había comentado aquella perversión. Poco a poco, con gran esfuerzo, conseguí incorporarme y cuando conseguí ponerme en pie y mantener el equilibrio miré a la cara de cada uno de los que tenía mas cerca, rodeándome.

Como no tenía opción alguna de negarme y mucho menos de escapar de allí, simplemente les seguí caminando desnuda entre todos. Llegamos al porche y entonces descubrí a mi jefe. Colocaba un taburete de madera con una protuberancia en la base del asiento.

Busqué a José y Enro, pero no había rastro de ellos. Tampoco conseguí señales de Glizia. Y estando en esos pensamientos, alguien me agarró del pelo y me obligó a caminar hasta el taburete. Separé las piernas y me obligaron a sentarme sobre el pequeño falo, pero haciendo que se introdujera por mi ano, hasta que mis nalgas tocaron la madera. Me dí cuenta que la base del asiento tenía una lijera pendiente hacia el centro en donde estaba el falo ahora insertado en mi recto y unos agujerillos por todo el asiento.

Acto seguido, sujetaron mis tobillos a las patas traseras del mismo y mis muñecas a la parte trasera de cabeza. Cuando ya estaba sujetada de nuevo y alguien colocó un enorme bidón entre las 4 patas del taburete.

Se rieron de mí entre chistes y obscenidades. Algunos se paseaban por delante de mi rozando mis pezones, otros por la espalda. Bo es que me causaran dolor en momento alguno, pero me sentía tremendamente mal. Tener ese falo alojado en mi recto, sin poder mover parte alguna de mi cuerpo era muy molesto. Además, me sentía extenuada de la larga sesión de violación a la que había sido sometida.

A pesar de la incomodidad, al menos agradecía poder estar bajo la sombra del porche.

Los hombres se habían dispersado, aunque sin alejarse mucho de mí. Mi entorno estaba cubierto de risas estridentes que me hacían sentir aún mas, mi penosa situación, cuando de repente y sin previo aviso sentí algo que abrasaba mi espalda.

Intenté removerme, pero mis caderas ancladas sobre el falo, me impidieron el movimiento. Y antes de que fuera capaz de asimilar ese dolor que me recorría todo el cuerpo, un nuevo fuego abrasador cubría mi costado.

Grité y grité, mas cuando supe que alguien me flagelaba la espalda y los costados. Y pude apreciar como muchos rostros, aún sonrientes se volvían hacia mí, mientras los latigazos, seguían cruzando mi espalda y mis costados.

Me sentía desesperadamente mal, pero era consciente que era el principio de algo tenebroso y cruel para mí.

En contra de lo que esperaba, aunque lo agradecí, después de 8 latigazos todo cesó de inmediato, sin que escuchase a alguien decir que se pararan esos golpes contra mi cuerpo.

Los que estaban por detrás rozaron mis recientes marcas con sus dedos, mientras me estremecía y resoplaba casi al mismo ritmo que ellos se carcajeaban de sus actos contra mi cuerpo. Y de repente y sin que en un principio supiera que era, sentí un líquido caliente por toda mi espalda, que descendía vertiginoso hasta el asiento del taburete y al filtrarse sobre la rejilla caía sobre en recipiente bajo mi asiento.

Enseguida supe que tipo de líquido era el que me echaban por la espalda. Estaban meándose sobre mi cuerpo desnudo. Lo pude comprobar cuando varios de los que tenía delante, sacaban sus pollas y apuntando a mi cuerpo, vaciaban sus vejigas sobre cualquier parte de mi cuerpo.

Los orines, descendían vertiginosos por diversas partes de mi cuerpo, acumulandose en un torrentera sobre mis muslos y pubis, para terminar filtrándose por la rejilla y caer al recipiente.

El olor que ascendía de debajo de mí y hasta de mi propio cuerpo, eran algo repugnantes, pero no tenía mas opción que soportar cuantas cosas desearan hacerme.

Cuando todos se hubieron vaciado sobre mi cuerpo, me sentí sucia y humillada. Después de inumerables carcajadas, señalándome con sus dedos, se alejaron un poco. Y me quedé sola con mis picores de las sales de los orines, su aroma vomitivo y los primeros insectos que comenzaban a pulular atraídos por ese olor tan penetrante.

Y así terminé de pasar la tarde y comenzar la noche. Me sentía excesivamente cansada, pero no podía dormirme ya que mis caderas y piernas estaban inmovilizadas.

La noche fue angustiosa, tanto que dormitaba hasta que mis caderas lanzaban una punzada de dolor, cuando mi cuerpo tendía a caer a cualquier lado. Hacía poco que había anochecido, cuando comencé a llorar con un gran desconsuelo. Mis hipadas y pequeños gemidos, pronto se iban convirtiendo en lamentos y ligeros gritos de dolor.

Me solucionaron el problema de los lamentos y gritos, metiendo una mordaza de bola en mi boca y dejándomela atada en la nuca.

Si el comienzo de la noche había sido crudo, pasar toda la noche a la intemperie y soportar los picores producidos por los insectos, sumados a la incómoda postura y a mi sueño creciente, fue un verdadero calvario.

Cuando comenzó a amanecer, sentí que la vida volvía a mí, pero estaba temblando de frío y ansiedad. Uno de los primeros en salir al exterior y verme en aquel estado se acercó hasta mí y me retorció los dos pezones a la vez de un modo que me hizo cerrar los ojos del todos y soltar mis últimas lagrimas de los ojos.

Soltó mis pezones y armándose con una fusta muy fina, fue azotando cada uno de mis pechos de arriba hacia abajo y viceversa.

Coincidió en sus últimos azotes con otro madrugador, pero no sé si le di pena o simplemente no le apeteció darme mas látigo, el caso es que tan solo se orinó sobre mis tetas. Aquí ya coincidieron varios con él y todos fueron orinándose sobre mi cuerpo.

Hacía una hora que había amanecido, cuando el último de los hombres terminaba de mearse contra mi cuerpo. Entonces, el que parecía estar un poco al cargo de todas las decisiones, dijo :

Escuché comentarios, risas y una aprobación casi generalizada. No entendía el porqué de las risas y otras cosas similares, hasta que vi acercarse a uno de ellos con un recipiente de cristal y una copa de cuello ancho. Y cuando mis ojos se espantaban ante lo que sabía que pretendían hacerme comer, el jefe dijo :

Mis ojos en blanco, mientras escuchaba semejantes mosntruosas palabras. Pero la mordaza me impidió decir que era lo que pensaba. Y para cuando me fue retirada, ya casi no tenía ánimos de luchar. Así que acepté tragar como fuera aquel líquido viscoso contenido en la copa, pero fijándome en la cantidad que restaba en el recipiente.

Acercaron la copa hasta mis labios y aunque el olor no me desagradó del todo, sentí un nudo que me impedía beber y tragar. Lo resolvieron con iuna serie de 4 latigazos en cada costado, procurando que el cuero cruzase cada una de mis tetas.

Y consiguieron que el nudo en mi garganta se disipara y así pude tragarme el contenido de la primera dosis, procurando no pensar en lo que bebía.

Entre grandes espasmos de mi estómago y algunas arcadas, conseguí ingerir las 8 copas que pusieron sobre mis labios, aunque no pude evitar que largos hilillos de semen corrieran por mis pechos y vientre.

Cuando todo el contenido se hubo terminado, alguien metió su mano dentro del recipiente y apuró parte de los restos de la lechada, huntándola despues sobre mis tetas y vientre, hasta dejar el recipiente listo.

Y una vez testuve asquerosa por dentro y por fuera, se alejaron de mi entre grandes risotadas, para desayunar mas tranquilamente dentro de la casa, mientras yo quedaba fuera llena de vapores pestilentes y un aroma brutal a esperma medio reseca por todo mi cuerpo, que emborrachaban mis sentidos.

******************+ Fin de Atragantadas con su orgullo IV ****************


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